sábado, 26 de mayo de 2012

TESTICULOS CON CHAMPIÑONES Y PEREJIL




En Tokio, el artista japonés Mao Sugiyama cocinó y sirvió a cinco comensales sus propios genitales, que le habían sido extirpados quirúrgicamente días antes y que subastó a través de la red social Twitter por 1.255 dólares.
La polémica cena, que ha trascendido a través de un amplio reportaje al respecto, aconteció el pasado 13 de abril, con posterioridad a que Sugiyama (que se auto-define como asexual) ofreciera sus genitales a través de Twitter.
Días después de la intervención quirúrgica, el joven de 22 años dividió su pene, testículos y la piel del escroto en cinco raciones que posteriormente cocinó a gusto de los comensales con champiñones y perejil, según publica hoy el diario digital Huffington Post.
Además de las cinco personas que pagaron por probar los genitales cocinados del joven, varias decenas más de curiosos pagaron para estar presentes en esta cena y degustaron platos a base de carne de cocodrilo y ternera, para después participar en un debate.
El Huffington Post agrega que aunque la página web Calorie Lab alertó a las autoridades japonesas de lo sucedido, éstas no intervinieron ya que en Japón no existe ninguna ley específica que prohíba el canibalismo.

sábado, 19 de mayo de 2012

LA VOZ DE UN CRISTIANO



“Ha sido presentado recientemente el anteproyecto de reforma del Código Civil, un volumen de 793 páginas. A pesar de la solemnidad otorgada al acto de presentación, el acontecimiento no logró concitar la atención general, la repercusión que alcanzaron otros anuncios más o menos contemporáneos. Lo merecía la trascendencia del asunto, ya que se trata de la modificación del marco jurídico fundamental que regula la vida de las personas y sus relaciones en la sociedad. De hecho, el anteproyecto altera estructuras fundamentales de la sociedad argentina, y por lo tanto su configuración futura.
(…)
Otro capítulo que resulta inaceptable es el que se refiere a la familia y a su fundamento, el matrimonio. Lamentablemente, se sigue la ruta iniciada en julio de 2010 con la ley que dio cabida en la institución matrimonial a la convivencia de personas del mismo sexo. Ahora se pretende avanzar consumando la liquidación del matrimonio. En todas las transformaciones contrarias a la verdad del hombre, a la naturaleza de la sociedad y a la tradición cultural y jurídica de nuestro país propuestas en el anteproyecto, se detectan las consecuencias de un error de principio. La ley abandona su función pedagógica, indispensable para orientar hacia el bien la vida de la sociedad, y se acomoda a lo que ocurre, legalizando conductas disvaliosas y disolventes. La reforma proyectada elimina en el matrimonio el bien de la fidelidad; ¿qué queda de él sin este compromiso fundamental, sin la cohabitación y la apertura al bien de los hijos? La creación de una figura alternativa llamada "unión convivencial", prácticamente equiparada al matrimonio, agrava la vanalización de la institución matrimonial, lo mismo que el recurso al divorcio, que será facilitado -entiéndase: fomentado- para que pueda obtenerse en una semana y a pedido de una sola de las partes. La intención presuntamente igualitaria que inclina a legalizar cualquier tipo de convivencia como si fuera una auténtica familia acaba siendo discriminatoria: lo único que el nuevo Código no reconocerá ha de ser el matrimonio indisoluble, unión estable de un varón y una mujer que comparten la vida y se prolongan generosamente en los hijos.
(…)”
[Fragmentos extraídos del artículo del diario EL DÍA de la ciudad de La Plata (jueves 17.05.12) firmado por Monseñor Héctor Aguer quien es arzobispo de la ciudad capital de la provincia de Buenos Aires (Argentina). Aguer es llamado (en voz baja) por algunos profesores de la Universidad Católica de La Plata “el medieval”. Otros, tararean “Trasnochados espineles” después de escuchar sus discursos o leer sus escritos.]

sábado, 12 de mayo de 2012

EL RELOJ BIOLÓGICO y EL RELOJ SOCIAL





El desfase entre el reloj interno de las personas y la realidad de sus agendas diarias no sólo causa cansancio en los que lo sufren, sino que influye en la oleada creciente de obesidad en la población, según un estudio que publica un equipo de la universidad alemana de Munich.
Recientemente, se ha identificado un síndrome en la sociedad moderna que tiene que ver con la creciente discrepancia entre el ritmo diario del reloj fisiológico y el reloj social, explica el informe publicado en "Current Biology".
Según la investigación, "como consecuencia de este “jet lag” (fatiga y desorientación) social, la gente padece una carencia crónica de sueño", y "también es más proclive a fumar y a beber más alcohol y cafeína".
Asimismo, este estudio epidemiológico a gran escala refleja que "el “jet lag” social contribuye también a la obesidad.
Todos tenemos un reloj biológico, explica la publicación, enfatizando que éste no se puede sincronizar a nuestro antojo como si se tratara de una máquina.
Lo que determina su funcionamiento es, básicamente, la luz del día y la oscuridad nocturna, que proporcionan el marco óptimo para conciliar el sueño o despertar.
En la sociedad moderna escuchamos cada vez menos a estos relojes debido a la creciente discrepancia entre lo que nos dice el reloj biológico y lo que nos dice la agenda laboral, familiar o social.
Con el fin de determinar las dimensiones del problema, el equipo de la universidad de Munich ha invertido diez años en crear una amplia base de datos del comportamiento humano relativo al sueño y al despertar y que utilizará para elaborar un mapa mundial del sueño.
El análisis de la información recopilada, que incluye altura, peso y pautas de sueño de los participantes, permite concluir que la gente con un "jet lag" social más acentuado es también más proclive a padecer sobrepeso.
“Despertarse con un despertador es algo relativamente nuevo en la evolución humana.”, afirma la publicación.
Según el director del proyecto, "un sueño bueno y suficiente no es una pérdida de tiempo, sino una garantía de un mejor rendimiento en el trabajo y una mayor diversión con los amigos y la familia en nuestro tiempo de ocio", además de una figura más esbelta
[desfasar. tr. Producir una diferencia de fase. || 2. prnl. Dicho de una persona o de una cosa: No ajustarse ni adaptarse a las circunstancias, corrientes o condiciones del momento.]

[Jet lag: fatigue and disorientation from long flight: an internal physical disturbance experienced by air travelers on flights across different time zones. It affects the body's internal clock, disrupting sleeping patterns, eating schedules, and body temperature.]

sábado, 5 de mayo de 2012

LA CAJA ($), SIEMPRE LA CAJA ($)




Un anuncio del Vaticano reveló una nueva crisis interna (no sólo los peronistas se rompen el culo entre ellos), al publicarse ayer un decreto con el “respaldo específico” del Papa que quitó la autonomía a Caritas Internacional, la organización que atiende 25 millones de personas al año a través de 162 organizaciones caritativas. El secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone, se tiró con los tapones de punta contra los sectores de Caritas a los que el mismo Benedicto XVI señaló en una audiencia del año pasado que deben “defender los valores no negociables de la Iglesia” y “no caer en ideologías dañinas” (ideología: money, money, siempre money).
Caritas es la mayor organización humanitaria de la Iglesia, con 40 mil empleados y 125 mil voluntarios.
El decreto de reforma, que subordina totalmente en todos los planos, incluso el doctrinal, al ente caritativo de la Iglesia a la Curia Romana (el gobierno central de la Iglesia) fue firmado por el cardenal Bertone. Establece que el Pontificio Consejo “Cor Unum”, encargado de las obras de caridad de la Iglesia, deberá aprobar (con la supervisión a su vez de la Secretaría de Estado) desde las cuentas y presupuestos para “alcanzar la transparencia financiera”, hasta los textos que contengan elaboraciones doctrinales o morales de Caritas.
De hecho, las medidas anunciadas establecen una intervención estructural subordinando a la organización, en todos los aspectos de su gestión, a la centralización del Vaticano. En 1994, el Papa Juan Pablo II concedió a la Caritas Internacional una personalidad jurídica pública, que comportaba una amplia autonomía.
Los conflictos fueron creciendo en los últimos años, según lo reconoció el cardenal africano Robert Sarah, presidente de Cor Unum, al aclarar que la Santa Sede “tiene el deber de seguir las actividades de Caritas” para que su mensaje sea divulgado “en forma coherente con el magisterio de la Iglesia”. Sarah dijo que la entidad creada en la década del 50 (siglo 20) por Pío XII tras la Segunda Guerra Mundial, debe tener “una sana visión antropológica” frente a la comunidad internacional.
En la británica Lesley-Anne Knight, se encarna buena parte de los conflictos porque las altas esferas vaticanas la consideran “demasiado independiente” (las minas, a la cocina), acusándola de dar la prioridad a la asistencia sobre la evangelización de las almas de los asistidos. La inglesa Knight era secretaria general de Caritas y en mayo del año pasado fue reemplazada desde arriba por el francés Michel Roy (este es un macho, carajo), quien ayer se mostró totalmente alineado con el ajuste de fierro promovido por el cardenal Bertone.
El francés elogió las reformas que quitan autonomía a Caritas porque dijo que “refuerza la dimensión eclesial” de la organización y esto permitirá “una mayor interacción entre la Curia y la Caritas”.
El director de la Caritas Internacional es el cardenal hondureño Oscar Rodríguez Maradiaga, que era considerado un bastión de los progresistas en el mundo católico, pero que terminó apoyando el golpe de estado militar en su país. Rodríguez Maradiaga es salesiano como el cardenal Bertone y también se alineó a los dictados de la Curia Romana.
Para asegurar el funcionamiento y control de una organización de dimensiones tan grandes, que maneja mucho dinero (ahí está la madre del borrego) y debe coordinar a muchos miles de personas, el Vaticano crea normativas de trabajo, nombra un “asistente eclesiástico” encargado de participar en las reuniones de los órganos de gobierno y establece nuevas normas para nombrar las principales autoridades de Caritas, que deberán ser aprobadas por el Papa. Un control completo por parte de las altas cumbres vaticanas.
Entre las críticas que se formulan a la organización, figura el hecho de que algunos equipos de voluntarios de Caritas en áreas africanas donde impera la epidemia de sida distribuyeron preservativos contra el contagio y la organización central no obligó a seguir la estricta línea del Vaticano en la materia.
(No sólo los Kirchner manotean la caja. El Santo Padre no tiene las AFJP, ni Anses, ni el Banco Central, ni YPF; ya no están “Los Cruzados” con sus arcas llenas de oro, ni la riqueza de los jesuitas es accesible, por el momento; el Papa, ahora, en busca de cash, manotea CÁRITAS (como Néstor las AFJP) mientras mira de reojo los abultados ingresos de los salesianos.)
[Texto recuperado del diario Clarín de la ciudad de Buenos Aires, 03.05.12, firmado por Julio Algañaraz.]]

sábado, 28 de abril de 2012

LA BICICLETA, LA MUJER Y LA SEXUALIDAD



Se sabe desde hace tiempo que el uso intensivo de la bicicleta puede generar eventualmente problemas sexuales en los varones. Ahora, una nueva investigación sugiere que las mujeres tampoco estarían exentas de ese riesgo. La presión del asiento sobre sus órganos genitales puede provocarles una pérdida de sensibilidad, según comprobaron investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale.
La compresión del asiento de la bicicleta sobre la zona pélvica (que en los varones causa disminución en el número de espermatozoides y hasta disfunción eréctil) puede hacer que las mujeres sufran una pérdida de sensibilidad genital. Así lo verificó el equipo de científicos tras analizar a cuarenta y ocho usuarias habituales de bicicletas.
Su estudio, publicado días atrás en el Journal of Sexual Medicine, se concentró en mujeres que recorrían al menos 16 kilómetros a la semana en bicicleta; consistió en medir la sensibilidad táctil de las participantes mediante un estensiómetro y mapas computacionales de la presión ejercida por el asiento.
Para ello se les pidió a las mujeres que llevaran sus propias bicicletas al laboratorio donde fueron colocadas en máquinas estacionarias a fin de que las montaran como solían hacerlo en el exterior. De esa forma los científicos pudieron comparar el efecto de los diferentes tipos de bicicletas y posiciones con los valores de presión sobre el piso pélvico de las ciclistas.
Los resultados del estudio mostraron que el factor que producía mayor impacto en las participantes era la posición del manubrio. Aquellas mujeres que utilizaban bicicletas con manubrios ubicados por debajo del nivel del asiento tenían una mayor presión en el perineo y una menor sensación en el piso pélvico, entre el ano y la vagina.
Fue así que el problema se vio más exacerbado en las participantes que utilizaban el llamado manubrio "de carrera", con el cual las manos deben colocarse aún más abajo y la ciclista debe inclinarse mucho más que con los otros tipos de manubrio.
"Cuanto más bajo está el manubrio en relación al asiento, más debe inclinarse hacia adelante la mujer, lo que la fuerza a colocar un mayor peso corporal sobre el perineo"; comenta la investigación.
Si bien hace falta ampliar el grupo de estudio para analizar con más detalle el fenómeno (reconoce la investigación), los resultados preliminares ofrecen datos suficientes como para concluir que los factores de riesgo por el uso de la bicicleta son mensurables. Asimismo, profesionales no involucrados en la investigación consideran que el uso de la bicicleta por parte de las mujeres puede ser causa de pérdida de orina.

sábado, 21 de abril de 2012

EDUCACIÓN: UNA MIRADA CASI OPTIMISTA






Periodista: ¿Cómo ve a nuestro sistema educativo?
Vucetich: “Nuestra educación está retrasada. Especialmente en los niveles secundario y primario, donde todo está mal. Sólo se ha salvado la Universidad. La educación secundaria fue destruida con la reforma del 90 (en provincia de Buenos Aires, década del 90, siglo 20, durante la gobernación de Eduardo Duhalde), que fue espantosa. Los gobiernos han tenido una política poco seria en materia educativa y esto ha venido ocurriendo mientras la tecnología avanzó y ha complejizado extraordinariamente nuestra vida.
Se nombró a gente no preparada en cargos educativos, cuando el país debió haber mandado gente a prepararse, a capacitarse, en Europa, Estados Unidos, Rusia o Cuba y ver qué es lo que allí funciona, para poder nosotros juzgar y elegir”.
Periodista: Hay especialistas que sostienen que del déficit educativo no puede salirse sólo por medio de la educación, sino que debe confluir una buena política económica.
Vucetich: “No estoy tan de acuerdo. Lo que hace falta es actuar, actuar como lo hizo Sarmiento. Tener o traer buenos docentes. Sarmiento, en tres meses, como gobernador de San Juan, revolucionó la educación en esa provincia, creó escuelas e institutos en todas partes. Todo se hizo desde la nada y en un marco de pobreza. La solución es hacer. Lo que pasa es que uno vive más tranquilo sin hacer nada. En la actualidad el Gobierno creó el ministerio de Ciencia y Tecnología y el resultado es más que interesante”.
Periodista:¿Cómo ve al estudiantado universitario argentino, comparado con el de otros países?
Vucetich: “Ya le dije que nuestro sistema educativo está retrasado, fundamentalmente porque sigue siendo rígido y sobre todo en el nivel secundario. Rígido significa que todos los estudiantes están obligados a aprender lo mismo. En el sistema de los Estados Unidos, que tiene por cierto muchos defectos, dan la posibilidad de que un alumno escoja una rama de su preferencia. En nuestro caso no es así, pero ocurre que los estudiantes universitarios están muy motivados, pese a los defectos del sistema. Yo veo los alumnos de física o astronomía, siempre están más dispuestos. No pasa lo mismo con los alumnos de Brasil, trabajan menos. Aquí los chicos que reciben la beca del Conicet se las arreglan casi siempre y presentan la tesis en tiempo y forma. En otros países pueden tardar veinte años”.
Periodista:¿Cuáles son las materias de estudio primordiales?
Vucetich: “Mi padre decía que había que aprender, fundamentalmente, tres materias: matemática, castellano y educación física. Las tres tienen una virtud sobresaliente: la de ejercitar la voluntad. Educan en la persistencia. Ellas son las fundamentales y el resto son el complemento”.
Periodista:¿Cuál es el factor que explica la evolución positiva que se ha experimentado, según lo dice usted, en la Universidad de los últimos años?
Vucetich: “No tengo ninguna duda de que son las instituciones democráticas de la propia Universidad, recuperadas cuando el país también las recobró, las que están impulsando esa mejoría. Los graves deterioros que rigieron durante el período militar se han ido depurando, sin prisa pero sin pausa”.

[Fragmentos recuperados de la entrevista realizada a  Héctor Vucetich por Marcelo Ortale y publicada en el diario EL DÍA de la ciudad de La Plata, el 16/04/2012.
Héctor Vucetich se graduó como doctor en Ciencias Físico Matemáticas en la UNLP, miembro de la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias, de la Unión Astronómica Internacional, de la Internacional Committee on General Relativity and Gravitation, de la Asociación Argentina de Astronomía y de la Asociación Física Argentina. Dirige tesis doctorales, publicó más de cien trabajos en revistas nacionales e internacionales; firmó publicaciones literarias: novela corta, ensayos y cuentos.]

(¿Qué más puede pedir un gaucho que saber contar, hablar y tener “aceitau” el cuerpo?)

sábado, 14 de abril de 2012

Tortura y asesinato de DANIEL ZAMUDIO



Por Mario Vargas Llosa

La noche del tres de marzo pasado, cuatro “neonazis” chilenos, encabezados por un matón apodado Pato Core, encontraron tumbado en las cercanías del Parque Borja, de Santiago (Chile), a Daniel Zamudio, un joven y activista homosexual de 24 años, que trabajaba como vendedor en una tienda de ropa.

Durante unas seis horas, mientras bebían y bromeaban, se dedicaron a pegar puñetazos y patadas al maricón, a golpearlo con piedras y a marcarle esvásticas en el pecho y la espalda con el gollete de una botella. Al amanecer, Daniel Zamudio fue llevado a un hospital, donde estuvo agonizando durante 25 días al cabo de los cuales falleció por traumatismos múltiples debidos a la feroz golpiza.

Este crimen, hijo de la homofobia, ha causado una viva impresión en la opinión pública no sólo chilena, sino sudamericana, y se han multiplicado las condenas a la discriminación y al odio a las minorías sexuales, tan profundamente arraigados en toda América Latina. El presidente de Chile, Sebastián Piñera, reclamó una sanción ejemplar y pidió que se activara la dación de un proyecto de ley contra la discriminación que, al parecer, desde hace unos siete años vegeta en el Parlamento chileno, retenido en comisiones por el temor de ciertos legisladores conservadores de que esta ley, si se aprueba, abra el camino al matrimonio homosexual.

Ojalá la inmolación de Daniel Zamudio sirva para sacar a la luz pública la trágica condición de los gays, lesbianas y transexuales en los países latinoamericanos, en los que, sin una sola excepción, son objeto de escarnio, represión, marginación, persecución y campañas de descrédito que, por lo general, cuentan con el apoyo desembozado y entusiasta del grueso de la opinión pública.

Los delitos de este tipo que se hacen públicos son sólo una mínima parte de los que se cometen.

Lo más fácil y lo más hipócrita en este asunto es atribuir la muerte de Daniel Zamudio sólo a cuatro bellacos pobres diablos que se llaman neonazis sin probablemente saber siquiera qué es ni qué fue el nazismo. Ellos no son más que la avanzadilla más cruda y repelente de una cultura de antigua tradición que presenta al gay y a la lesbiana como enfermos o depravados que deben ser tenidos a una distancia preventiva de los seres normales porque corrompen al cuerpo social sano y lo inducen a pecar y a desintegrarse moral y físicamente en prácticas perversas y nefandas.

Esta idea del homosexualismo se enseña en las escuelas, se contagia en el seno de las familias, se predica en los púlpitos, se difunde en los medios de comunicación, aparece en los discursos de políticos, en los programas de radio y televisión y en las comedias teatrales donde el marica y la tortillera son siempre personajes grotescos, anómalos, ridículos y peligrosos, merecedores del desprecio y el rechazo de los seres decentes, normales y corrientes. El gay es, siempre, “el otro”, el que nos niega, asusta y fascina al mismo tiempo, como la mirada de la cobra mortífera al pajarillo inocente.

En semejante contexto, lo sorprendente no es que se cometan abominaciones como el sacrificio de Daniel Zamudio, sino que éstas sean tan poco frecuentes. Aunque, tal vez, sería más justo decir tan poco conocidas, porque los crímenes derivados de la homofobia que se hacen públicos son seguramente sólo una mínima parte de los que en verdad se cometen. Y, en muchos casos, las propias familias de las víctimas prefieren echar un velo de silencio sobre ellos, para evitar el deshonor y la vergüenza.

Aquí tengo bajo mis ojos, por ejemplo, un informe preparado por el Movimiento Homosexual de Lima, que me ha hecho llegar su presidente, Giovanny Romero Infante. Según esta investigación, entre los años 2006 y 2010 en el Perú fueron asesinadas 249 personas por su “orientación sexual e identidad de género”, es decir una cada semana. Entre los estremecedores casos que el informe señala, destaca el de Yefri Peña, a quien cinco “machos” le desfiguraron la cara y el cuerpo con un pico de botella, los policías se negaron a auxiliarla por ser un travesti y los médicos de un hospital a atenderla por considerarla “un foco infeccioso” que podía transmitirse al entorno.

Estos casos extremos son atroces, desde luego. Pero, seguramente, lo más terrible de ser lesbiana, gay o transexual en países como Perú o Chile no son esos casos más bien excepcionales, sino la vida cotidiana condenada a la inseguridad, al miedo, la conciencia permanente de ser considerado (y llegar a sentirse) un réprobo, un anormal, un monstruo. Tener que vivir en la disimulación, con el temor permanente de ser descubierto y estigmatizado, por los padres, los parientes, los amigos y todo un entorno social prejuiciado que se encarniza contra el gay como si fuera un apestado. ¿Cuántos jóvenes atormentados por esta censura social de que son víctimas los homosexuales han sido empujados al suicidio o a padecer de traumas que arruinaron sus vidas? Sólo en el círculo de mis conocidos yo tengo constancia de muchos casos de esta injusticia garrafal que, a diferencia de otras, como la explotación económica o el atropello político, no suele ser denunciada en la prensa ni aparecer en los programas sociales de quienes se consideran reformadores y progresistas.

Ante la homofobia, las ideologías políticas se funden en un solo ente de prejuicio y estupidez.

Porque, en lo que se refiere a la homofobia, la izquierda y la derecha se confunden como una sola entidad devastada por el prejuicio y la estupidez. No sólo la Iglesia católica y las sectas evangélicas repudian al homosexual y se oponen con terca insistencia al matrimonio homosexual. Los dos movimientos subversivos que en los años ochenta iniciaron la rebelión armada para instalar el comunismo en el Perú, Sendero Luminoso y el MRTA (Movimiento Revolucionario Tupac Amaru), ejecutaban a los homosexuales de manera sistemática en los pueblos que tomaban para liberar a esa sociedad de semejante lacra (ni más ni menos que lo hizo la Inquisición a lo largo de toda su siniestra historia).

Liberar a América Latina de esa tara inveterada que son el machismo y la homofobia —las dos caras de una misma moneda— será largo, difícil y probablemente el camino hacia esa liberación quedará regado de muchas otras víctimas semejantes al desdichado Daniel Zamudio. El asunto no es político, sino religioso y cultural. Fuimos educados desde tiempos inmemoriales en la peregrina idea de que hay una ortodoxia sexual de la que sólo se apartan los pervertidos y los locos y enfermos, y hemos venido transmitiendo ese disparate aberrante a nuestros hijos, nietos y bisnietos, ayudados por los dogmas de la religión y los códigos morales y costumbres entronizados. Tenemos miedo al sexo y nos cuesta aceptar que en ese incierto dominio hay opciones diversas y variantes que deben ser aceptadas como manifestaciones de la rica diversidad humana. Y que en este aspecto de la condición de hombres y mujeres también la libertad debe reinar, permitiendo que, en la vida sexual, cada cual elija su conducta y vocación sin otra limitación que el respeto y la aquiescencia del prójimo.

Las minorías que comienzan por aceptar que una lesbiana o un gay son tan normales como un heterosexual, y que por lo tanto se les debe reconocer los mismos derechos que a aquél —como contraer matrimonio y adoptar niños, por ejemplo— son todavía reticentes a dar la batalla a favor de las minorías sexuales, porque saben que ganar esa contienda será como mover montañas, luchar contra un peso muerto que nace en ese primitivo rechazo del “otro”, del que es diferente, por el color de su piel, sus costumbres, su lengua y sus creencias y que es la fuente nutricia de las guerras, los genocidios y los holocaustos que llenan de sangre y cadáveres la historia de la humanidad.

Se ha avanzado mucho en la lucha contra el racismo, sin duda, aunque sin extirparlo del todo. Hoy, por lo menos, se sabe que no se debe discriminar al negro, al amarillo, al judío, al cholo, al indio, y, en todo caso, que es de muy mal gusto proclamarse racista.

No hay tal cosa aún cuando se trata de gays, lesbianas y transexuales, a ellos se los puede despreciar y maltratar impunemente. Ellos son la demostración más elocuente de lo lejos que está todavía buena parte del mundo de la verdadera civilización.

[Me siento responsable de la tortura y asesinato de Daniel, por haber gozado de los sketchs de Huguito Araña]